miércoles, 8 de junio de 2011

No hay princesas.

Yo aqui, quieta, y voy viendo lo demás, todo lo demás, y es divertido ver cómo cambia y se vuelve a enrevesar. Y, ya vés, así con tilde, que si no tienes nada, nada te van a dar y, ya ves, ya lo ves, qué mundo tan cruel. Y qué quieren los príncipes que besas y se convierten en sapo, quién cree en las hadas, y dónde están los dragones malvados y dónde dejaste el honor, caballero. ¿Dónde está tu miedo, princesa, lo has dejado aparcado? Ya ves. Ahora te sientes dueña de tu historia y no viene a salvarte nadie. Que se pudran en su castillo las que esperan a su jinete, que yo ya he salido por la ventana, tirándome de cabeza, y he aterrizado sana y, ya ves, que se ha puesto el mundo haciendo el pino y ahora está al revés.

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